nuestra historia

CASA LA CHAPARRA

Una casa con alma, memoria y corazón alpujarreño.

Casa La Chaparra no es solo un alojamiento rural, es el reflejo de una historia familiar que ha pasado de generación en generación.

Fue la casa de mis abuelos paternos, quienes la levantaron con trabajo y cariño en tiempos en que la vida en el campo no era fácil. Con el paso del tiempo, mis padres, movidos por la necesidad y la escasez que marcó aquella época, emigraron a Alemania en busca de un futuro mejor.

Años más tarde, regresaron a España y la casa volvió a cobrar vida, gracias al esfuerzo de mi padre Gabriel y el empeño de mi madre, María, convirtiéndose poco a poco en un lugar de acogida y descanso para quienes querían conocer la auténtica Alpujarra.

Hoy, dirigida por mí, Carmen, y con la ayuda de mis hijos, Casa La Chaparra renace como alojamiento rural, conservando su esencia original y el cariño con el que fue construida.

El nombre viene de mi madre, conocida en el pueblo como Mariquita “la Chaparra”, en honor a su padre, “el Chaparro”. Una mujer fuerte, trabajadora y muy lista, que representa el espíritu de lucha y hospitalidad que sigue vivo entre estas paredes.

Cada rincón guarda una historia, un recuerdo familiar y la huella de quienes la soñaron.

Hoy, al recibir a nuestros huéspedes, sentimos que seguimos escribiendo juntos las nuevas páginas de esta historia.

Autenticidad

Vivimos nuestras raíces. Cada rincón conserva la esencia de la Alpujarra

hospitalidad

Cuidamos cada detalle para que te sientas como en casa, con la calidez y cercanía de un hogar rural.

Respeto por la naturaleza

Amamos nuestro entorno y lo cuidamos